El pensamiento crítico y la construcción en conjunto



Aceptar el pensamiento crítico no es ser juzgado, es aceptar el punto de vista de otra persona, su derecho a objetar o simplemente a cuestionar el status quo. En una empresa, cada empleado necesita pensar, actuar y contribuir a la construcción. La falta de interacción puede causar frustración y una pérdida significativa de ingresos para la organización. Sin embargo, el pensamiento crítico no significa criticar por criticar: "El pensamiento crítico requiere algunos prerrequisitos esenciales como ser benévolo, querer construir o reconstruir para hacerlo mejor; no buscar el cambio por el cambio, sino cambiar si es necesario, saber cómo comparar los elementos de un todo y priorizar".


El pensamiento crítico es una de las habilidades blandas que ahora se requiere en los negocios. ¿Cuáles son sus contribuciones al desarrollo profesional?


El pensamiento crítico es la única manera de fomentar un intercambio constructivo basado en la reflexión. Los empleados a menudo tienen que decir o volver a decir en aras de la contribución y no encuentran en un contexto de gestión "arriba/abajo" la oportunidad de expresarse, de reaccionar, de cuestionarse a sí mismos. Aquellos que rechazan el pensamiento crítico de los demás probablemente tienen miedo de ser juzgados.


¡Pero eso es lo que les sucede cuando lo hacen!


En efecto, puesto que la necesidad de cada uno es pensar, actuar y contribuir a la construcción, la falta de retroalimentación espontánea resultará inevitablemente en murmuraciones de pasillo que transmitirán sentimientos más o menos negativos, información más o menos errónea, ciertos sesgos, y por lo tanto, ¡juicios!


Aceptar el pensamiento crítico no es ser juzgado, es aceptar el punto de vista de otra persona, su derecho a objetar o simplemente a cuestionar.


En consecuencia, permitir que el pensamiento crítico se desarrolle en las empresas significa adoptar una "postura", un estado de ánimo que consiste en fomentar la retroalimentación, positiva o negativa, que refleje la imagen de nuestras ideas y decisiones, de nuestras percepciones, y que facilite el cuestionamiento.


Sin esta última capacidad, no hay evolución ni desarrollo profesional, porque la madurez se adquiere, entre otras cosas, al cuestionarla.


El pensamiento crítico evita la certeza de tener siempre la razón o querer tenerla y nos permite enriquecernos con nuestras diferencias en un ciclo de mejora continua.


¿Qué medios deben darse para desarrollar la capacidad de cuestionar la información profesional?

Ciertamente, en primer lugar, no criticar por criticar. Como lo hemos mencionado anteriormente, el pensamiento crítico requiere algunos prerrequisitos esenciales como ser benévolo, querer construir o reconstruir para hacer las cosas mejor, no buscar el cambio por el cambio, sino cambiar si es necesario; saber cómo comparar los elementos de un todo y priorizar.


Cuántas veces durante una reunión escuchó las mismas ideas reformuladas por dos o tres personas con las que empezaron las frases: "No, pero...", y terminan diciendo lo que ya se ha dicho, pero desde otro ángulo o de otra forma. No es necesario.


¡El pensamiento crítico no sale a la luz! El placer de criticar es un placer sin fin que no debe ser abusado bajo la pena “de zumbar en sus oídos” para su propio beneficio.


Los siguientes son los atributos intrínsecos o habilidades que deben ser poseídas, desarrolladas o reforzadas para demostrar el verdadero pensamiento crítico:


  • -Realizar la toma de decisiones de forma intuitiva, en relación con una situación para efectuar la acción o alternativa más oportuna y efectiva, sin necesidad de un proceso de razonamiento lógico.


  • Tener perspectivas realistas para anticipar las posibilidades reales para alcanzar un objetivo determinado, identificando al mismo tiempo el nivel de impacto interno y externo para lograr los resultados esperados.


  • Gestión de problemas para identificar y utilizar eficazmente los recursos disponibles para resolver problemas.


  • Análisis y visión sistémica para diagramar situaciones y problemas de forma lógica y estructurada con el fin de lograr el objetivo, considerando todos los elementos involucrados y su relación.


  • Análisis de problemas y situaciones, es decir, comprensión de los componentes cruciales del problema.


  • Autoevaluación, es decir, ser capaz de identificar de manera práctica y objetiva las fortalezas y debilidades personales en relación con la situación.


  • La capacidad de asimilar o saber cómo articular los componentes críticos de la situación y decidir qué hacer.


Al desarrollar el pensamiento crítico, ¿no es probable que tengamos problemas relacionales en las empresas?


El pensamiento crítico no debe confundirse con la "crítica". No debemos confundir sustancia y forma. Este tipo de pensamiento es crítico, pero la forma debe seguir siendo apropiada, proporcionada y benevolente.


  • Decir: "¿Qué pensarías si...?" es mejor que decir que “Hay que cambiar esto o aquello…”.

  • Decir: "¿Y si lo hiciéramos...?" es mejor que decir "Debes...".

  • Decir: "¿Estás seguro de que...?" es mejor que decir "Estoy seguro de que..."

  • Decir: "¿Qué pasaría si la próxima vez que lo hicieras.... en un contexto de mejora continua…" es mejor que decir "Lo que hiciste es nulo…".


En segundo lugar, es muy importante no ser de los que consideran que cuando dan consejos, son consejos, pero cuando los reciben, son críticas. El consejo y el pensamiento crítico deben tener este objetivo común: "Construir juntos para mejorar".


Cuando 10 personas presencian un accidente en la calle, el valuador no se pregunta si este testigo o alguien más puede tener razón o no. Necesita los 10 testimonios para reconstruir la verdad. Un gerente se hace merecedor de su privilegio cuando conoce y se toma el tiempo para escuchar los pensamientos críticos de sus colaboradores.


¡A menudo, los tesoros de las ideas vienen de abajo y los ajustes correctos no se deciden por sí mismos!


Precisamente, ¿podemos hablar de los límites del pensamiento crítico?


Sí, por supuesto. Todo tiene sus límites, el pensamiento crítico no se les escapa:


Primero, puesto que sí sé hacia dónde voy y no sé desde dónde partir, me falta la capacidad de autoevaluar mis fortalezas, debilidades y limitaciones; mi análisis comparativo entre lo que quiero criticar y la percepción de que carezco de fundamentos. El conocimiento de sí mismo y de sus tendencias perceptivas es un requisito previo para el ejercicio del pensamiento crítico.


En segundo lugar, el "demasiado crítico" quiere ser perfeccionista cuando no se convierte en el contradictor designado. El perfeccionismo para nosotros, seres humanos imperfectos, es un agujero sin fin y no debe convertirse en un vicio sin fin.


Errores que evitar:


Estar cerrado a los comentarios y objeciones de los demás, estar en juicio, carecer de flexibilidad y de escucha activa, criticar en exceso, criticar por el placer de criticar, hacerse pasar por un "caballero del pensamiento crítico" son errores recurrentes en el trabajo.


El pensamiento crítico se transforma a menudo en una crítica dañina que desgraciadamente llega a la persona cuyo discurso es sometido por otros y destruye en lugar de construir.


Por último, si la expresión del pensamiento crítico está justificada, elegir el momento equivocado puede poner en peligro todo, porque, como escribió Salomón en sus proverbios: "Hay un tiempo para todas las cosas..."

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